Broken Sword III: The Sleeping Dragon, supone una
coyuntura a nivel técnico para la famosa saga
de las aventuras de George y Nico. A diferencia de
los dos anteriores títulos, esta vez nuestros
héroes abandonan su acostumbrado y bidimensional
mundo, para entrar en un fastuoso entorno en 3d.
Pero antes de nada, echemos un vistazo al argumento...
George Stobbart se encuentra sobrevolando la espesura
de la selva del Congo, para encontrarse allí con
un excéntrico científico chino que
afirma haber encontrado una fuente de energía
ilimitada. George, abogado aparte de turista aventurero,
sólo intenta llevar a buen puerto su cometido
laboral cuando el avión, tras meterse de bruces
en una misteriosa y súbita tormenta, se estrella
no demasiado lejos de la pista de aterrizaje...
Al mismo tiempo, en París, Nico acude a entrevistarse
con un tal Vernon Blier, una especie de técnico
de software informático, que al parecer tiene
un secreto muy importante que revelar. Nico no llegará a
enterarse de que va el asunto, porque nada más
llegar se encuentra con que Vernon ha sido asesinado,
y con que ella puede sufrir el mismo destino.
De nuevo tendremos entre manos mucho que investigar,
y a menudo una vez más en torno al ya recurrido
tema de los templarios, pero tambien en torno a otros
interesantes asuntos, como el misterioso manuscrito
Voynich, o algo a lo que que llaman "el sueño
del dragón", todo ello en muy diversas
localizaciones como Paris, Praga, Glastonbury, el
Congo, etc.
Como novedad, además del aspecto visual,
el desarrollo del juego se realiza durante buena
parte a través de Nico y George por separado,
como ya hemos visto, aunque al final haya reencuentro,
por suerte para los más románticos.
Por lo demás sólo se puede decir que
se han añadido ciertos toques de acción
que, independientemente de si queden o no a tono
con la saga, lo cierto es que pueden provocar un
buen quebradero de cabeza a más de uno. Por
lo demás el argumento y el estilo se asemejan
sobre todo a la primeta parte.
A nivel técnico ya hablábamos de un
entorno en 3D. Lo malo es que este nuevo formato
ha afectado a la jugabilidad previa debido a que
ahora el movimiento se realiza a través del
teclado y no del ratón, algo que puede no
contentar a muchos. La jugabilidad, en definitiva,
se puede ver mermada debido a este cambio. Por otra
parte, este nuevo formato aporta sus ventajas, tales
como unas animaciones muy bien conseguidas, un buen
trabajo a nivel de texturas e iluminaciones, y una
gran expresividad en los personajes. A pear de que
no veamos el ya característico aspecto de
los tñitulos predecesores, esta vez nos sumergiremos
en escenarios mucho más envolventes, en los
que el puto de vista consistirá en sucesivas
cámaras de seguimiento.
A nivel de sonido, tenemos un trabajo aceptable,
aunque no sea el sonido sino más bien la música,
en este caso magníficamente compuesta por
el inglés Ben McCullough, lo que más
interés debe provocar en una buena aventura
gráfica. En el doblaje nos encontramos las
voces de siempre.
En conclusión encontramos en este título
un gran caudal de novedades, pero algunas de ellas
rompen con parte del carisma de la saga, y el resultado
será una peor acogida por parte del público.
El desarrollo del juego puede resultar a veces algo
incongruente (puzzles a base de apilar cajas para
llegar a una ventana o abrirnos paso, por ejemplo),
y el argumento parece algo aleatorio. Si además
añadimos ciertos componentes de acción
arcade, algo fuera de lugar, el resultado sigue siendo
el mismo; Un título entretenido, si, pero
más enfocado a una ciega y sistemática
renovación técnica que a un conjunto
argumento-jugabilidad-apartado técnico tan
sólido como en los predecesores.
Oldevay