Tras
el éxito arrollador de Fable en Xbox,
por fin llega a nuestros ordenadores Fable:
The Lost Chapters, del cual se puede decir,
como poco, que en breve se va a hacer un
hueco entre los mejores RPG´s. Fable
es un paso adelante en los intentos de traladar
el devenir diario de nuestro héroe
(el dia y la noche, amanecer y crepúsculo,
el cielo entero se mueve ante nuestros ojos)
hasta el extremo de poder ir modelando su
filiación moral, un santo caballero
o un vil avatar maléfico (una aureola
de santidad o un buen par de cuernos, de
demonio, se entiende).

A
su vez, la historia está sujeta a
múltiples vicisitudes dependiendo
de nuestros actos. Incluso la apariencia
del héroe se configura a lo largo
del juego pero eso si, no podremos evitar
una interesante novedad en otros titulos
de rol: el envejecimiento. Así es,
como ven la inmersión está garántizada,
pero hay muchas otras cosas tales como poder
seducir a hombres y mujeres por igual, cuan
histérico galán, y hasta poder
contraer matrimonio con quien sea (bueno,
casi), eso si, debemos mantener nuestro atractivo,
y vigilar nuestro peso y estatura mediante
una buena alimentación... No obstante
vestir con buena pinta tambien ayuda, al
menos si preferimos perder el tiempo ligando
impúdicamente por ahi en lugar de
hacer otro tipo de heroicidades de segunda
como salvar el mundo.

Toda
la historia comienza en una pequeña
e idílica aldea llamada Oakvale, el
hogar de nuestro personaje, cuando solo cuenta
con 10 años. Todo se desarrolla con
placentera calma hasta que un mal día
la aldea es atacada por salvajes bandidos,
el padre es brutalmente asesinado y su madre
y hermana secuestradas mientras el pequeño
(nuestra mano mediante) logra salvarse. Tras
esta desgracia daremos con nuestros huesos
en el llamado "Gremio de Héroes
de Albión" donde con la ayuda
del maestro comenzaremos a desarrollar nuestras
habilidades fisicas, mágicas y mentales.

La
verdadera trama se desarrolla a través
de encargos que iremos recibiendo en el gremio
(algo así como una agencia de héroes),
pero no todo tiene porque ser tan "oficial",
ya que contamos con decenas de misiones alternativas
que irán surgiendo mientras exploramos
(escoltas, rescates, etc) la inmensa tierra
de Albión. A lo largo del desarrollo
se puede constatar como Fable se presta a
una gran personalización por nuestra
parte. Podremos cortarnos el pelo, hacernos
tatuajes practicar y potenciar nuestras habilidades,
comerciar, entregarnos al juego y hasta emborracharnos
en una taberna mientras invitamos a comer
o a beber al resto de parroquianos!. Tras
un tiempo jugando me di cuenta de que incluso
el color de nuestra piel es más pálido
o mas moreno dependiendo de si nos moveomos
más de día o de noche. En fin,
para qué decir más. Vamos que
se pué hacer de tó.

Gracias
a multitud de detalles como los ya mencionados
el efecto final, a nivel de guión,
es el de una inmersion total. Nos sentiremos
como el héroe central en una historia épica,
historia que, no obstante, puede ser muy
larga o muy corta, depende de como juguemos.
En cualquier caso no reviste de gran dificultad
(hay excepciones notables) y contamos con
una gran variedad de armas, armaduras, y
poderes mágicos espectaculares como
por ejemplo ralentizar el tiempo!.

A
todo esto, la ambientación. Desde
la primera imagen nos damos cuenta de que
este estilo es único entre los de
su clase: la luz, solar o lunar, la bruma
del amanecer, la vegetación y la fauna
constituyen una atmósfera que casi
puede palparse, respirarse, onírica
Y brumosa, en un espectáculo sensorial
que inmediatamente nos asalta en su constante
emanación de la pantalla. Respecto
al sonido sólo se puede decir que
se mantiene a la altura de lo mencionado,
y sobre la banda sonora baste decir que cuenta
con colaboraciones como la de Danny Elfman,
creador de bandas sonoras como El Ejército
de las Tinieblas, Pesadilla Antes de Navidad,
Batman, Mars Attacks, etc. Ninguna queja
a este respecto.

En
resumen se puede decir que Fable: The Lost
Chapters, evoluciona el género mucho
más que su homónimo predecesor
de Xbox. Eso si no es toda una revolución.
Oldevay