Siguiendo la estela de títulos como Destruction
Derby o su propio predecesor, Flat Out 2 mantiene
su estilo característico añadiendo
mejoras deslumbrantes sobre todo a nivel técnico.
Conducción agresiva, velocidades de vértigo
y grandes recompensas para los pilotos más
destructivos son algunos de los atributos de Flat
Out 2.

A nivel técnico este juego resulta llamativo
a primera vista gracias a la adición de profuso
detallismo a nivel gráfico, así como
a los logradísimos efectos técnicos
en general. Las texturas, las luces y el colorido
revorsan energia; Flat Out 2 refuerzan así carácter
inmediato, rápido y fresco. No esperen encontrar
realismo en este título, ya que todo se entrega
a una jugabilidad trepidante e inmediata al más
puro estilo arcade de carreras, rechazando complejidades
más allá de alcanzar grandes velocidades,
destruir al límite las carrocerías
de los coches oponentes (y las de sus pilotos si
es posible) y ganar, si, ganar, aunque esto sea lo
de menos. Uno de los aspectos más impresionantes
es la optimización resultante del motor gráfico,
gracias al cual raramente percibiremos ralentización
alguna. Esto es sorprendente en un título
tan rebosante de efectos visuales como es este, aunque
a nivel técnico y gráfico la cosa va
mucho más allá.

Por ejemplo la física del juego es espectacular.
Todo, absolutamente todo puede ser un objeto de destrozo
y fragmentación. Lo cierto es que resulta
bastante difícil que cualquier coche mantenga
su forma original más allá de la primera
vuelta. A los pocos minutos el camino se encuentra
salpicado de fragmentos de chatarra, parachoques,
llantas, puertas arrancadas, etc. Ninguna parte del
coche está libre de vicisitudes ante los choques,
golpes y porrazos. Por cierto que destrozar objetos
aporta cuantiosas mejoras como por ejemplo el aumento
de la nitroglicerina del motor del vehículo,
lo que nos permitirá alcanzar velocidades
casi ultrasónicas bien para llegar los primeros
o bien para reventar el capó de ese coche
que va delante de nosotros al que tendremos tanta
tirria. Tan mórbida como espectacular es la
visión de los pilotos volando a través
del parabrisas ante ciertos choques, así,
en plan "crash dummies". Si mezclamos la
sensación de volumen del automóvil,
sensible al más mínimo movimiento,
con las altas velocidades que alcanzaremos, el resultado
no puede ser otra cosa que este trepidante, imprevisible
y taquicárdico arcade de carreras.

Los escenarios van muy a tono con todo lo anteriormente
descrito: bosques frondosos, ciudades, desiertos,
etc. De cada género de escenario se cuentan
unos tres tipos, dentro de los cuales nos encontramos
con saltos, puentes o incluso gasolineras cuyos surtidores
podremos hacer estallar en llamas. En fin algo totalmente
entregado al espectáculo y a la tensión,
ya que cualquier movimiento en falso puede echar
nuestra carrera al mismísimo traste. En fin
un simulador que la Dirección General de Tráfico
no recomienda para conductores serios. Para colmo
cada contrincante tiene sus propios atributos de
conducción; unos son más lineales y
otros más agresivos, pero nada hace más
seguro ni predecible la carrera. En cualquier caso
es difícil atascarse en algún circuito.
Pocas cosas entorpecen la jugabilidad y el desarrollo
del juego.

Al final de cada carrera podremos añadir
grandes y variadas mejoras a nuestro coche, o comprar
otros nuevos. Es conveniente apuntar que hay un gran
número de mejoras disponibles, pero tal vez
más aún de automóviles, a cada
cual más espectacular: Hot rods, deportivos,
todoterrenos, cohes de nascar, etc. Además
esta vez se han incluído más modos
de juego aparte de la carrera "profesional" y
la instantánea tales como un delicado jueguecito
consistente en hacer espachurrar a nuestro piloto
(previo descacharre del coche contra un murete a
toda velodidad) sobre una inmensa diana enmedio de
un gran estadio, o bien otras pruebas, pero siempre
mediante el vuelo sin motor del pobre piloto (impactante
pero sin "gore" alguno, asíque padres,
no tienen por qué preocuparse). Observen screenshots
de esto. Otra delicadeza algo menos original pero
bastante divertida es el modo arena, en el que tendremos
que sobrevivir a la destrucción frente al
resto de vehiculos en una arena circular.

Para finalizar este breve análisis hemos
de hacer mención más que positiva del
apartado de sonido. La banda sonora se compone de
un gran abanico de temas de grupos de la talla de
Rob Zombie, Megadeth, AudioSlave, Papa Roach, etc.
De lujo, por tanto, y además imposible más
acorde con el "argumento". El resto del
sonido no está nada mal, pero queda en segundo
lugar ya que sin duda lo más llamativo es
la mencionada banda sonora.
En conclusión queda claro que ante la física
realista pero notablemente exagerada, la espectacularidad,
el desenfado y la inmediatez del título y
todas sus demás cualidades, poco de su gusto
puede encontrar aquellos jugadores interesados en
el realismo, al contrario de aquellos que busquen
algo divertido y simplemente espectacular.
Oldevay