Grande
entre los grandes para no andarnos con rodeos, Half
life 2 tenía predestinado un lugar privilegiado
en el hall de la gloria, del mundo de los videojuegos,
ya desde su magnífica precuela. Pocas veces
un título ha conseguido despertar tanta espectación,
pero aún menos veces satisfacerla tan sobradamente
como en esta ocasión!. No lo decimos nosotros;
Hl2 es el mejor shooter de la historia, y lo saben
perfectamente: Una obra maestra.
Todo
comienza con una visita del misterioso G-Man, alguien
con pinta de funcionario del más allá,
que nos despierta de un extraño letargo interdimensional.
En la versión original nos dice "Rise
and shine, wake up and smell the ashes", "despierta
y huele las cenizas"... Parece que Freeman
ganó una batalla, pero la Tierra perdió
la guerra.
Súbitamente nos materializamos en un vagón
de tren de camino a Ciudad 17, en una serie de escenas
que evocan la introducción de la primera
parte. Nada más empezar podemos apreciar
la culminación técnica del título,
que no cesará en ningún momento del
larguísimo desarrollo del juego.

Una
vez bajamos del tren todo empieza a encajar: Ciudad
17 es una de las pocas ciudades que han quedado
en pie, y todo el orbe se halla bajo el dominio
de unos desconocidos "benefactores" y
su regente, (uno de los científicos de Black
Mesa, donde trabajamos en la primera parte) quien
se comunica con una población escasa y brutalmente
reprimida a través de pantallas situadas
por doquier, expresando oscuras ideas acerca de
la evolución artificial del hombre que parecen
contaminar su mente. Hay cámaras y guardias
agresivos por todas partes, todo recuerda a libros
como 1984, o Un Mundo Feliz. Reinan la opresión
y la decadencia.

Tras
una serie de tribulaciones (los dos primeros capítulos
son básicamente introductorios) Gordon Freeman
se alista finalmente en la resistencia contra el
dictatorial M.I.T (el gobierno títere de
los misteriosos benefactores), perfilándose
cada vez más como uno de sus principales
líderes. Poco a poco iremos aprendiendo cómo
hacer frente al enemigo, cómo ser un "anticiudadano",
unas veces sólo y otras acompañado.
Pero
en ningún momento conseguiremos despejar
nuestras dudas. Más bien al contrario; una
buena parte de la eficacia del guión (nunca
gratuito, absolutamente envolvente) radica en la
intriga, en preguntas como "¿qué
está pasando aquí exactamente?"
o "¿¿pero qué *******
es esto??", que como inocente y progresivamente
adicto usuario nos haremos durante prácticamente
todo el juego.

Sin
abandonar nunca una concepción cinematográfica,
conoceremos a un gran número de personajes
magistralmente creados, difíciles de olvidar.
Pero finalmente llega la acción, una acción
que durará hasta el final. Half Life 2, ahora
si nos damos cuenta, supone una revolución
técnica que se percibe como un estallido
de luz y color, una experiencia de inmersión
total en un entorno cargado del mayor realismo que
hayamos visto hasta ahora. Esta impresión
no abandonará nuestra retina ni por un segundo.

El
camino es largo y eso lo saben bien los de Valve,
por eso mismo han aportado una notoria variedad
de enemigos, armas con los que combatirlos (algunas
ya vistas, otras nuevas y muy originales como el
"cañon gravitatorio") y vehículos
para desplazarnos a toda velocidad a través
de parajes desolados, día y noche, sin descanso.
Parece mentira que tanto virtuosismo técnico
pase tan poca factura al equipo, que estará
a la altura en la mayor parte de los casos. Además,
y para mejorar aún más la experiencia
de inmersión, los tiempos de carga entre
cada segmento del juego serán brevísimos,
ya que se trata más bien de "checkpoints"
que automáticamente y sin que tengamos que
preocuparnos nos salvan la partida a lo largo de
una larguísima pantalla a través de
la cual avanzamos.

El
constante factor cinematográfico provoca
la sensación de estar inmersos en una película
de ciencia ficción (ver 1984), no solo durante
las escenas que contemplamos tambien en primera
persona, por supuesto, sino tambien cuando luchamos
desesperadamente contra bandadas de soldados o huímos
de enemigos cuyo aspecto nos helará la sangre.
El factor épico va creciendo hasta las batallas
finales, culminación de todas las virtudes
del juego, mientras vamos dejando atrás,
muy lentamente, todas las preguntas acerca de muchas
cosas extrañas (cuanto menos) que iremos
viendo.
Respecto
al engine, ¿que podemos decir?, hasta el
último rincon del inmenso escenario se contagia
de calidad y realismo, ya sea en interiores o en
exteriores, las texturas de los escenarios son de
un detalle y riqueza nunca vistos, y el trabajo
y esfuerzo con los que han sido creados nos dejarán
boquiabiertos. Son inolvidables los niveles que
haremos con el coche, a través de una larga
carretera abandonada junto a la costa, podemos entrar
en un sinnumero de casas y edificaciones, pero precaución:
HL2 tambien sabe como asustaros. No es broma.

No
podemos dejar de hablar de las animaciones; los
rostros de cada personaje, así como las texturas
que los cubren los individualizan y llenan de vida,
al ver el movimiento de sus ojos y sus rostros no
se puede evitar una breve sensación de impacto.
Parece que estas personas son reales, y que realmente
estamos luchando por ellas.
Pero el entorno está a la altura de este
realismo. No hay casi nada con lo que no podamos
interactuar... ¿qué tal arrancar un
radiador de la pared para usarlo como escudo con
el cañon gravitatorio? cuando nos cansemos
de él se lo podemos arrojar al enemigo, al
que también podemos distraer arrojando objetos
como latas, cristales, etc. Si rompemos una estantería,
los libros caen, todos los objetos tienen peso,
inercia, y estan sujetos a su condición física.
Asímismo,
los enemigos ostentan una sorprendente inteligencia
artificial, cada vez mas evidente, buscando cubrirse
de nuestros disparos, protegiéndose entre
si, etc. Aunque invariablemente acabarán
cargando contra nosotros, y a veces en gran número
(sin llegar a casos como Painkiller, por suerte).

En
definitiva, es difícil imaginarse un amante
del género "shooter" en primera
persona que no disfrute con Hl2, aunque tambien
hay que decir una pequeña crítica
respecto al guión. Ya hemos hablado de la
sensación de intriga, de misterio, respecto
a lo que ocurre y ha ocurrido, tanto con Gordon
Freeman como con toda la humanidad entre Hl y Hl2.
Pues bien, estas dudas no serán despejadas
abiertamente en ningún momento, ni siquiera
al final, lo cual puede ser frustrante para muchos
(al final uno se pregunta de qué ha ido todo
esto realmente).
Pero estas dudas, este enigma constante que nos
rodea, dan la muy intencionada sensación
de que jugamos una pequeña parte en una trama
enorme, mucho más compleja de lo que pensamos,
de la que Hl2 es tal vez su capítulo central.
¿Por qué no?. En cualquier caso, por
los Santos Benefactores que no olvidarán
su visita a Ciudad 17!.
Oldevay