La última de Sherlock Holmes nos brinda, actuando como el detective homónimo y su fiel acompañante Watson, el desafío de enfrentarnos a uno de los mayores ladrones de guante blanco de la historia de la literatura: Arsenio Lupin, el antihéroe creado por Maurice Leblanc. Todos aquellos que disfrutaron con la anterior y terrorífica entrega, Sherlock Holmes: The Awakened, están de enhorabuena. No obstante en esta ocasión nos encontraremos con un estilo de argumento más clásico, más cercano al Sherlock Holmes y el Pendiente de Plata.
La acción se desarrolla, como no, en Londres a fines del siglo XIX, Arsenio Lupin es un joven y arrogante ladrón francés que está comenzando su temible carrera, y no se le ocurre otra cosa que desafiar a Sherlock Holmes y a Scotland Yard mediante un trepidante reto: Afirma que va a robar cinco objetos de inmenso valor en cinco días, de prestigiosos lugares como la National Gallery, el British Museum, la Torre de Londres o incluso en Palacio Buckingham. Queda a discreción de Sherlock Holmes evitar el magno atropello, quien tendrá que emplear toda su astucia para impedir esta terrible humillación para su verde y lluvioso país.
Sherlock Holmes y el Rey de los Ladrones mantiene el estilo de juego e interfaz de su predecesor, es decir, visión en primera persona y sencillez absoluta. No precisa de equipos especialmente potentes, pero sí es algo más exigente que el anterior dado que los gráficos, el modelado o las texturas han recibido importantes mejoras, produciendo un efecto de inmersión aún mayor si cabe, a través de entornos completamente en 3D.
Indispensable, por tanto, para los seguidores del insigne detective, pero atención porque el nivel de dificultad ha aumentado en cierta medida, y no serán raras las ocasiones en las que podamos quedarnos atascados por no encontrar, por ejemplo, el típico interuptor de turno que tan bien escondido estaba!. Adictivo, bien ambientado y fiel al espíritu de la saga, requerirá no obstante de todos nuestros sentidos para poder abrirnos paso desafío tras desafío, para poder vencer al temible Lupin.
Valoración por Alberto Guerra