Este
título, más que un juego, es un manual
de instrucciones sobre como destruir con sigilo
y habilidad nuestra convivencia con ese típico
vecinejo que tan mal nos cae, en una serie de sencillos
pasos. Eso si, este delicado hobby requiere una
buena dosis de osadía, lo cual apreciarán
muy claramente cuando vean a nuestro personaje,
Paco, irrumpiendo tranquilamente en la casa de su
vecino como si fuera la suya propia, para cometer
en ella todo tipo de tropelías. Asín,
con tol morro. Aún no sabemos cual de los
dos es el vecino "infernal" pero lo que
está claro es que ambos nos regalarán
un rato de lo más hilarante y adictivo. Breve,
si, pero divertidísimo.
El
concepto no puede ser más sencillo; fastidiar
al vecino durante el reality show del que nosotros,
es decir, Paco, es presentador y protagonista principal.
Para ello contaremos con un sinfín de trampas
y gamberradas que se nos irán ocurriendo
por el camino, mientras nos movemos furtivamente
a través de las estancias de la casa del
vecino, evitando a toda costa ser descubiertos so
pena de recibir una tremenda paliza y perder la
partida. Los momentos de tensión y dramatismo
se harán evidentes en breve, para dar paso
a oleadas de risas cada vez que el vecino caiga
en nuestras "bromas".
La
jugabilidad es sencilla a más no poder, basándose
casi exclusivamente en el uso del ratón,
siendo así un juego muy apto para cualquier
jugador, sin necesidad de que sepa manejar un Mig-21.
La vista es lateral, recordándonos a aquellos
juegos de plataformas. De este modo, en sección,
podemos ver todas las estancias de la casa del vecino-mártir,
viendo su rutina diaria, estudiando el terreno para
así saber donde, cuando y como atacar...
Laxantes, petardos, pegamento, pintura y un sinfín
de utensilios nos bastarán y sobrarán
para imposibilitar la salud mental del susodicho
vecino.
En
definitiva nos llama la atención la originalidad
del concepto, el alto nivel de adicción y
el sencillo pero efectivo sistema de juego, muy
tradicional, así como el sentido del humor
que irradia en todo momento, siendo así un
"caprice informatique" idóneo para
pasar una tarde bien divertida. Eso si, una tarde
y ya está porque es bastante corto.
Oldevay